21 de febrero de 2024

La mayor parte del edificio se construyó en la primera mitad del siglo XVIII, y entre 1889-1890 se completarán varios aspectos del mismo que habían quedado inconclusos. Las fechas exactas de las dife­rentes etapas del proceso aún no se conocen con exactitud, por ello utilizaremos y daremos solamente las que aparezcan suficientemente probadas documentalmente.

Cuando Luanco se erige en parroquia independiente, comenzó a utilizar como iglesia una pequeña capilla situada enfrente de la actual casa de la Pola, propiedad de las familias García-Pola, Granda Prendes y González-Pola. Esta capilla, con el paso del tiempo, fue in­ suficiente para_albergar en ella a todos los fieles del pueblo. A principios del siglo XVIII co­mienza a plantearse la posibilidad de aumentar su capacidad. Tenemos constancias documentales de que, en 1715, se inician trámites para contactar con el arquitecto gijonés Pedro Muñiz Somonte, a quien se le encargaría elaborar un proyecto.

Antes de que las obras die­ran comienzo han de superarse un gran número de dificulta­ des y, sobre todo, llegar a un acuerdo con el monasterio de San Vicente de Oviedo y con los tres dueños de la primitiva iglesia. En el año 1728 se llega a un acuerdo entre el vecinda­rio y don José García-Pola, don Juan Granda Prendes y don Diego González-Pola. En este acuerdo ya no se habla de arreglar la vieja iglesia, sino de la construcción de una nueva. Estos tres señores se comprometen a construir, a sus ex­pensas, la capilla mayor de la nueva iglesia y únicamente continuarán manteniendo el derecho a asiento privilegiado en el lado de la epístola y evangelio, e igualmente el derecho de sepultura en la capilla mayor. Aún hoy subsisten, en el suelo de esta iglesia, las marcas con la «P» que señalaban el lugar de derecho de sepultura.

En abril de 1729 se compra a don Juan García Pola una propiedad denominada el Palamarte, destinada a la construcción del edificio, en precio de 2508 reales. A partir de este momento parece que ya se puede pensar que se ha ini­ciado el proceso de construcción bajo la dirección de Pedro Muñiz Somonte que, además, dirigirá alguna obra más en el pueblo.
La fecha en que se termina la iglesia es de difícil precisión, al carecer casi totalmente de documentos que nos permitan hacer una afirmación rotunda. En el archivo parroquial se conserva un documento que hace referencia a la construc­ción del retablo del altar mayor en el año 1726, lo que nos haría pensar que el edificio estaba totalmente concluido. Pero existen igualmente varios otros que nos dicen que, en 1732, aún no estaban total­ mente terminadas las bóvedas. Podría zanjar la cuestión un inventario parroquial realizado entre los días 4- y 6 de febrero de 1733. En él se cita al edificio de la iglesia como: «… hecho nuevamente, reedificado junto a los muros de la antigua…». En cuanto a los retablos cita la existencia de cinco de ellos, in­cluido el mayor: «… que se ha­llan dentro de dicha iglesia». Según este documento es posi ble que el edificio estuviera . concluido, pero aún no había comenzado a ser utilizado, pues consta que el culto se se­ guía manteniendo en la Capilla de la Concepción.
Para hacer frente a los gastos del nuevo edificio la iglesia vende la mayoría de los bienes que tenía. Para poder afrontar su terminación, el pueblo toma un préstamo al monasterio de San Pelayo de Oviedo de 2 500 ducados, que tiene como ga­rantía todas las casas del pueblo. En 1732 se construye un l parapeto en la línea de costa que bordea la iglesia y parte de la calle de la Riba, para prote­ger a toda esta zona de los ataques del mar. En 1753, cuando ya debía de hacer varios años de su terminación, se enlosa la mayor parte del templo.
Como dato curioso añadiremos- 111os que, en el año 1852, al allanar la plazuela que se encuentra delante de la actual iglesia, se encontraron los ci­ mientos de la primitiva, y cuya situación es corno sigue:

«… a la parte del frente o plazuela de la actual Iglesia pa­rroquial, a partir de las co­lumnas de su pórtico, un espacio rectangular corno de 60 pies de largo hacia el Oeste y: de 24 de ancho, es el solar de la antigua iglesia, por fuera del cual hacia el Mediodía es­ taba su sacristía…».

Cuando el edificio esta concluido, el resto de la finca que ‘ no ha sido construida será uti­lizada para cumplir con muy diversos usos. En la parte tra­ sera de la iglesia estuvo el cementerio del pueblo, hasta finales del siglo pasado, en que se inauguró el municipal en Santa Ana. Existió también una bolera de uso público, administrada por la iglesia que fue derribada en el año 1862.

En general este «Campo de la Igle­sia» se utilizó a modo de par­ que público de Luanco, hasta el año 1925 en que se inauguró el actual del Zapardel. Se organizaban bailes y las verbenas del Socorro, durante los vera nos se colocaba un quiosco para la música; en él tuvo su primera ubicación el monumento a don Mariano Suárez-Pola y era también el lugar elegido por un cinematógrafo ambulante que, a principios de siglo, organizaba sesiones de cine mudo en él.

El templo está formado por una única nave muy alargada ( 36 m x 10 m ), cubierta por cuatro paños de bóvedas de crucería estrellada separados por arcos perpiaños. El cuarto tramo, situado a los pies de la nave, está cubierto por una bóveda de aristas muy rebajadas sobre la que descansa el coro alto. La torre-campanario está construida entre 1889-1890, de tendencia histórico-eclepticista; también son de esta misma época las dependencias adosadas al lado oeste de la nave. Rodea la iglesia un gran Cabildo, obra de los siglos XVIII al XX, sostenido por columnas de piedra sobre pedestal. En su interior se conservan siete altares barrocos, construidos casi todos ellos por su correspondiente cofradía.

Interior de la iglesia.

Retablo del altar mayor.

Es la pieza más importante de la iglesia. Fue costeado por el gremio de pescadores para colocar la imagen del Cristo del Socorro en la hornacina central. Está dedicado a la pa­trona de la villa, Santa María, y divido en tres calles y ático. Únicamente la calle central sobresale de la planta general del retablo. En el ático se encuentran los dos ángeles sosteniendo el ancla y la columna, e inmediatamente debajo una representación de la Anuncia­ ción. Para el profesor Ramallo (a quien sigo en gran medida en la interpretación de estos retablos) en éstos, Anunciación y Ángeles, el artista que lo talló nos dejó una de las mejores muestras de su genio y cali­dad. Calidad que, en general, se manifiesta en todos los dibujos y relieves.
En las dos calles laterales se encuentran los ocho relieves que narran, sin orden cronológico, la vida de la Virgen:

Izquierda (de abajo a arriba):

Inmaculada rodeada de sus atributos

Visitación
Desposorios
Asunción

Derecha (de abajo a arriba):

Nacimiento de María
Presentación en el templo
Presentación de Jesús
Dormición de la Virgen


El desigual estado de conservación de estos relieves quizás esté relacionado con el agotamiento del presupuesto cuando aún faltaba la policromía de la parte izquierda
del retablo.
En general, la decoración del retablo es de estilo Churrigueresco, que el profesor Ra- mallo relaciona con el barroco que en Andalucía se está haciendo en ese mismo momento. Presenta también una serie de elementos que aparecen por primera vez en Asturias en este retablo. Es el caso de los niños desnudos o los ángeles, rodeados de vegetación y portando coronas y jarrones
.

Otro de estos elementos innovadores es la decoración de las hornacinas de la Anunciación y Cristo del Socorro, a base de cabezas de serafines orienta­ das en diferentes posiciones.
En el archivo parroquial se conserva un documento que textualmente dice lo siguiente:

«Bartolomé Rodríguez de Condres y Manuel Obies García, maestros tallistas, asistieron a los trabajos y colocación del famoso Retablo Mayor de la Igle­sia de Santa María de Luanco, año de mil setecientos veinte y seis».

Izquierda del altar mayor.

1º. Retablo de la Virgen del Rosario

Fechado en el segundo cuarto del siglo XVIII. Fue costeado también por el Gremio de Pescadores para colocar la imagen de la Virgen del Rosa­ rio (también llamada de la Cofradía), que durante muchos años fue su patrona. No con­ serva ninguna de sus imágenes originales, excepto el relieve del ático. Este relieve repre­senta una batalla entre naves que portan la bandera con la cruz de San Andrés, y otras con la media luna; por encima de ellos, la Virgen del Rosario.
Muchos han interpretado esta escena como una representación de la batalla de Lepanto.

2º. Retablo de San Antonio

Fechado en la segunda mi­tad del siglo XVIII. No conserva imaginería original. Destaca­mos en él, la tarjeta de la calle
central que representa al niño Jesús rodeado de ángeles.


3º. Retablo de la Dolorosa

Fechado en la segunda mitad del siglo XVIII. No conserva imágenes originales, y es de factura más humilde que los anteriores.

Derecha del altar mayor

1º Retablo de la Orden Tercera.

Fechado en la primera mitad del siglo XVIII. No conserva imágenes originales. Es de estilo rococó.

2º Retablo del Carmelo

Fechado en el primer tercio del siglo XVIII. No conserva ninguna original.

3º Jesús atado a la columna

Fechado en lo s primeros años del siglo XVIII. Fue retablo del altar mayor de la primitiva iglesia parroquial.

A la izquierda del altar mayor, en la zona del evangelio, se encuentra un cuadro firmado por » M. Soria, 1909″.

Merece especial atención el púlpito , del siglo XVIII, de madera y piedras policromadas.

Por una puerta situada debajo del retablo del Rosario se pasa a una pequeña capilla, sin especial mérito artístico, donde se encuentra el cuadro incorrupto de Santa Clementina, que estuvo en esa capilla hasta 1936.

En los años 1985 y 1986 se llevaron a cabo trabajos de limpieza y restauración en todos los retablos de la iglesia.

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